PUBLICACIONES

 

IBEROAMERICA ANTE LOS RETOS DEL DERECHO INTERNACIONAL EN EL SIGLO XXI

DECLARACION DE SALAMANCA

 

I.- INTEGRACION ECONOMICA Y GLOBALIZACION

 

El proceso de integración regional en América Latina está fuertemente arraigado en su historia y desde 1960 ha emprendido diferentes proyectos que han contribuido a ensanchar las relaciones económicas y comerciales entre los países de la región. No obstante, los diferentes esquemas de integración iberoamericanos no han impactado de manera significativa en el desarrollo de las áreas integradas, a diferencia de lo sucedido en otras áreas geográficas.

Dificultades políticas derivadas de la enorme inestabilidad existente en la región en las décadas de 1960 a 1980, de la volatilidad de las ofertas políticas y del cambio de la matriz estato-céntrica por otra de carácter neoliberal supusieron serias trabas para un desarrollo institucional normalizado de los grupos de integración. De igual manera, las crisis económicas recurrentes no ayudaron a facilitar la interdependencia entre los socios de la integración.

Todo ello no ha sido impedimento para frustrar una vocación integracionista que en la actualidad recobra inusitada fuerza en antiguos esquemas de integración subregional y en una expresión nueva como es la representada por la Comunidad Sudamericana de Naciones puesta en marcha en diciembre de 2004. Ambos ejes, el subregional y el sudamericano, sin plantearse como excluyentes, supone un reto serio para una coordinación política nueva y para la convergencia deseada de los esquemas vigentes.

El objetivo que ahora debe centrar la atención de los procesos de integración en el continente, conscientes del alejamiento que en ocasiones anteriores tuvieron de la sociedad, es el combate a la pobreza y a la exclusión social. Las agendas de integración deben apoyar metas de desarrollo como son la sostenibilidad ambiental, la consolidación de la democracia y la vigencia de los derechos humanos.

Estas metas compartidas suponen la proyección de valores de solidaridad que definen el entramado cultural presente en América Latina y una adecuación a las necesidades primordiales de la población que se centran en la pobreza y en la inseguridad frente a su desarrollo integral.

Ello no debe excluir el impulso clásico en torno a la necesidad de tener una voz común en la esfera internacional ni el desarrollo de infraestructuras físicas y de integración energética y comunicacional. Estos esfuerzos de integración más integrales se presentan ahora como estrategias alternativas a la globalización y se espera contribuyan a un mejor posicionamiento de los países iberoamericanos en la sociedad internacional

 

II.- RECUROS NATURALES Y DESARROLLO SOSTENIBLE

 

La utilización de los recursos naturales plantea la necesidad de conciliar las exigencias del desarrollo económico de los países con la protección del medio ambiente, estableciendo regímenes que prevengan medidas unilaterales, discriminatorias y desproporcionadas.

Los avances científicos repercuten en el conocimiento del estado de los recursos naturales produciendo, a veces, un desfase entre la realidad y las normas que la regulan. Ante esta inevitable situación es preciso recurrir, en el caso de los recursos de la Zona internacional de los fondos marinos y oceánicos, a los principios fundamentales derivados de su carácter de Patrimonio común de la Humanidad.

Los recursos naturales pueden ser y son percibidos a través de un prisma económico, como riquezas naturales objeto de apropiación, de intercambio económico y útiles para el desarrollo. Ahora bien, algunos de ellos, por su carácter esencial para la preservación de la vida humana merecerán una protección especial para asegurar su transmisión a las generaciones futuras.

En la regulación de los recursos naturales confluyen varias ramas del Derecho Internacional, como el Derecho del medio ambiente y el Derecho económico. Frente a la necesidad de compatibilizar las normas y regímenes aplicables a la conservación de los recursos naturales y las relaciones comerciales, con el objeto de que efectivamente se presten mutuo apoyo, será necesario fortalecer los convenios internacionales aplicables a los recursos naturales y a los bienes comunes, asícomo al medio ambiente en su conjunto, y que en el debate sobre el comercio multilateral mundial se tenga en consideración la importancia de dichos instrumentos convencionales.

 

III.- ARREGLO DE CONTROVERSIAS Y SOBERANÍA NACIONAL

 

El arreglo pacífico de controversias constituye uno de los principios fundamentales y un elemento irrenunciable del Derecho internacional contemporáneo, que contribuye al mantenimiento de relaciones internacionales pacíficas y al respeto efectivo de la legalidad internacional.

En las dos Últimasdécadas el sistema internacional de arreglo pacífico de controversias ha experimentado un notable desarrollo caracterizado por su diversificación y flexibilidad; la progresiva expansión de los ámbitos materiales sobre los que opera y la ampliación del modelo subjetivo de las controversias sometidas a arreglo. Y, sobre todo, por la progresiva institucionalización del sistema de arreglo de controversias, que se traduce en la creación de nuevas jurisdicciones internacionales permanentes, tanto a nivel regional como universal.

La irrupción de los tribunales internacionales en el Derecho Internacional contemporáneo ha introducido un notable dinamismo en el sistema de arreglo de controversias, pero al mismo tiempo nos sitúa ante la problemática de la fragmentación del sistema jurisdiccional internacional y las consecuencias que ello puede tener a medio plazo en el ordenamiento jurídico internacional. Y nos obliga a redefinir el modelo de relación entre el Derecho internacional y los derechos estatales, como se ha puesto de relieve en el intenso debate que se ha suscitado en un buen número de países iberoamericanos en torno a la complementariedad de la Corte Penal Internacional.

Los Estados miembros de la Comunidad Iberoamericana comparten una misma cultura jurídica y la propia Comunidad ha definido como una de sus señas de identidad la defensa del derecho internacional. Por tanto, la Comunidad Iberoamericana constituye un excelente foro para impulsar y reforzar los sistemas internacionales de arreglo de controversias y de garantía de la aplicación del Derecho internacional con el que se han comprometido sus Estados miembros, dando así cumplimiento a la voluntad manifestada en anteriores Cumbres de que la Comunidad Iberoamericana hable con voz propia en defensa de la legalidad internacional.

 

IV. IBEROAMERICA EN LA SOCIEDAD INTERNACIONAL

 

Iberoamérica ha hecho destacables aportaciones a la sociedad internacional mediante la formulación de doctrinas respetuosas con los principios del Derecho internacional, la alta participación en la creación de normas internacionales, la nutrida práctica de solución pacífica de las controversias y la contribución al mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales.

La sociedad internacional del siglo XXI se enfrenta a nuevos desafíos. Por su tradición de respeto y defensa del Derecho internacional, Iberoamérica tiene un importante potencial para desempeñar un papel destacado, contribuyendo a un multilateralismo eficaz que en el seno de las Naciones Unidas asegure la paz, el desarrollo y el respeto de los derechos humanos.

Los retos actuales y el proceso de reforma en curso aconsejan reforzar la cohesión de los Estados iberoamericanos en la Organización mundial, para asegurar la mejor defensa de los valores de igualdad, solidaridad y democracia en la gobernanza mundial. En este sentido, hoy más que nunca conviene relanzar los propósitos que inspiraron la fundación de la Comunidad Iberoamericana.

La IV Cumbre Unión Europea-América latina y Caribe que se celebrará en Viena en 2006 constituye una cita importante para reforzar con medidas concretas las relaciones entre la Unión Europea y América Latina. Para ello es necesario una firme voluntad política por ambas partes que permita profundizar en las iniciativas ya emprendidas; en este esfuerzo, España y Portugal pueden jugar un eficaz papel de impulso.

 

Salamanca, 10 y 11 de octubre de 2005

 

Alfredo Fuentes (Colombia), Didier Opertti (Uruguay), Franklin Trein (Brasil), Francisco Aldecoa Luzárraga (Madrid, España), Manuel Alcántara (Salamanca, España), Frida Armas (Argentina), María Teresa Infante (Chile), José Manuel Sobrino (La Coruña, España), Oriol Casanovas (Barcelona, España), Hortensia Gutiérrez Posse (Argentina), Mauricio Herdocia (Nicaragua), Claudio Troncoso (Chile), Concepción Escobar (Madrid, España), Gustavo Suárez Pertierra (Madrid, España), Juan Manuel Gómez Robledo (México), Roberto Russel (Argentina), Ignacio Salafranca (España), Paz Andrés Sáenz de Santamaría (Oviedo, España), Celestino del Arenal, (Madrid, España), Araceli Mangas Martín (Salamanca, España).